En la Villa de Lapuebla de Labarca, en el límite meridional de Álava a orillas del río Ebro, se encuentra la bodega familiar Heredad Larreina, cuyos orígenes se remontan a cuatro generaciones dedicadas a la elaboración de vinos rioja.
Con el fin de poner en práctica los conocimientos transferidos de generación en generación, la bodega está estructurada en tres plantas: una para guardar aperos; otra dedicada a la elaboración, el almacenaje y el envasado y la subterránea formada por dos calados en forma de bóveda, imitación a las antiguas donde se alojan las barricas.
El diseño y construcción de la bodega permite conservar los métodos y procesos tradicionales aprendidos de sus antepasados. Así, los vinos se elaboran siguiendo el método de maceración carbónica, vertiendo los racimos enteros en los depósitos y extrayendo los aromas y el color del vino mediante el pisado de las uvas.
Además, el envejecimiento se alcanza en barricas de roble americano alojadas en calados o galerías subterráneas, perfectas por su temperatura y grado de humedad constante, acompañadas de una paz y tranquilidad inmejorable.
A esto se suma las viñas de la familia Larreina únicamente destinadas a la elaboración de vino de marca propia: El Risco, Sobrelacueva, Peñaelcuervo, Zarzamochuelo, Espitalera, Jilabá, Mesamayor, Las Hoyas.
Estas se distinguen por presentar características muy diversas, que benefician el cultivo de las variedades Tempranillo, Viura, Mazuelo y Garnacha; las cuales junto a la baja productividad de las cepas y la edad de los viñedos entre 20-90 años todas ellas, permiten el autoabastecimiento de uva de la máxima calidad.
En tiempos pasados el prensado del vino se llevaba a cabo en producciones pequeñas tras la vendimia, para obtener el mosto de la uva recién cosechada. Posteriormente, surgen las prensas que permitían controlar la presión con que se trabajaba y hoy día, se utilizan prensas que trabajan cerradas herméticamente, garantizando una presión leve para respetar los atributos de las uvas.
Este proceso es usado en los vinos tintos, ya que no se muele por completo la uva para extraer sus jugos. Mientras que para los vinos blancos, se emplea el proceso de aplastado para que no se eliminen las antocianinas de cada hollejo.
Un factor importante es el ciclo de prensado en el que se utiliza un sistema que recoloca las uvas cada cierto tiempo para obtener la mayor cantidad de provecho de las mismas en el caso de las prensas neumáticas como la usada por Heredad Larreina.
En el caso de las grandes producciones que demandan optimización del tiempo de elaboración del vino, las prensas continuas suelen ejecutar la labor de alimentación, prensado y descarga por sí mismas; exponiendo las sustancias vegetales presentes en las uvas y aportando al vino propiedades no deseadas.
En cuanto al vino tinto, la etapa de prensado ocurre después de su fermentación, conservándose compuestos como los taninos y sus aromas, convenientes para la maceración de las uvas antes de su descarte.
Es así como esta técnica del prensado del vino aunado a los distintos tipos de suelo, variedades de vid y ubicaciones de viña, contribuyen a elaborar los mejores vinos, considerados como perfectos acompañantes en almuerzos, comidas y cenas de familias, amigos y empresas en bodega Heredada Larreina.
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