Las Bodegas Pastor Díaz se fundaron en 1984, y desde entonces se han dedicado a la producción de vinos de calidad en La Rioja. La arquitectura de la bodega, ha sido diseñada para trabajar estratégicamente los procedimientos de elaboración de los vinos, con instalaciones y equipos adecuados para lo que la excelencia sea el principal elemento.
Este proyecto familiar, nació en el siglo XI cuando la familia Pastor Díaz se dedicaba a la producción de caldos debajo de sus casas; y no fue hasta finales del siglo XX cuando decidieron llevar la producción de sus viñedos a otro nivel. Utilizando las excelentes condiciones de su ubicación, la familia decidió emprender su camino en la producción de vinos que representarán La Rioja, pero también, su pasión por el buen caldo.
Ubicados a las faldas del Monte Yerga en Aldeanueva de Ebro y Alfaro, las bodegas cuentan con 120 hectáreas de viñedos situadas entre 500 y 700 metros de altitud, en los que se practica el cultivo en vaso y en espaldera, con variedades como Tempranillo Blanco, Garnacha, y Tempranillo Tinto.
Manteniendo sus valores tradicionales, pero adaptándose a la modernidad, las bodegas han ido incorporando poco a poco los métodos vanguardistas que faciliten y potencien la calidad de sus cultivos, y por supuesto, de sus vinos. Así, han adaptado a sus vendimias la recolección manual y también con maquinaria especializada, siempre respetando la vid y el racimo y utilizando un equipo humano capacitado y máquinas que no interfieran o perjudique la cosecha.
Para la producción de sus vinos y su alto nivel de calidad, las bodegas apuestan por el respeto absoluto a los cultivos, manejando siempre controles adecuados de temperatura para las uvas y manteniendo los ciclos de maduración para obtener los resultados deseados.
A los caldos Pastor Díaz los define principalmente su finura, que a través de los años ha ido perfeccionándose y consolidándose como su sello único, pero que además es acompañado por otros factores como sus texturas, aromas intensos y sabores arrolladores que aportan cualidades únicas.
De igual manera, sus diferentes vinos logran encapsular todo el carácter riojano en su personalidad, mientras mantienen un equilibrio adecuado que despierta el paladar. Por ejemplo, el Castroviejo Ecológico, cuenta con un color rojo picota y notas de frutas maduras que armonizan y ensamblan su estructura y amplían su carácter; o el Castroviejo Tempranillo Blanco, que por su parte posee una elaboración peculiar, en la que las técnicas modernas y tradicionales se combinan para producir ese vino de exquisitas notas tropicales, elegantes tonos cítricos y equilibrio perfecto.
Rioja Oriental
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