Fue en el año 1996 cuando Paco Casas llegó a la Ribera del Duero al finalizar sus estudios de Enología en Burdeos, para crear Altos del Terral; lugar donde hizo realidad el sueño de hacer vino fino, elegante, con una gran potencia y complejidad aromática, pero que en boca no resultara pesado o agresivo y que mantuviera el precioso color típico de la Ribera del Duero.
Su experiencia y su reconocido prestigio en el campo de la elaboración de vinos en varias Denominaciones de Origen le permitieron desarrollar su proyecto en viñas con peculiaridades especiales como su antigüedad de 80 años y una orientación y una altitud inmejorables, que hacen de esta zona un lugar ideal para que las uvas nazcan con una calidad exquisita.
El secreto de Paco Casas es su pasión por el vino, una pasión que lo llevó a plantear y desarrollar un gran proyecto cuyo objetivo es lograr la distinción de los vinos borgoñones conservando las características de la variedad Tempranillo; lo que consigue a través de su primer vino, Altos del Terral T1 2008, el cual tiene una potente y aromática nariz, una boca redonda y bien estructurada, marcado todo ello por una sutileza envolvente.
Para ello, se realiza un gran trabajo de barricas, todas ellas francesas y provenientes de cuatro tonelerías, acompañado del cuidado y control absoluto de la materia prima y del proceso de elaboración del vino, tal que se cumplan con creces las expectativas de calidad.
Aunado a ello, se mantiene un equilibrio entre la tradición de los abuelos y la innovación y el desarrollo existente hoy en día, lo que contribuye a conocer los suelos en las viñas y la materia prima, con el fin de hacer un gran vino.
Este conocimiento del terreno y de la uva, ha permitido que Altos del Terral produzca vinos a partir de la uva tempranilla, una uva tinta con una piel gruesa, que crece mejor en altitudes relativamente altas, pero puede también tolerar climas mucho más templados, como los de la Ribera del Duero, donde esta uva se adapta y prospera fácilmente; aprovechando las condiciones de este tipo de ecosistema y adecuando sus estructuras y procesos biológicos a los mismos.
De esta manera, la variedad tempranillo es óptima para producir vinos de graduación alcohólica alta, con poca acidez; con color intenso y estable, desde púrpura a granate; con aromas a frutos del bosque en especial frambuesa y fresa. Así como, puede emplearse tanto para elaborar vinos jóvenes como para vinos de crianza; todos ellos agradables a la boca, de fino aroma y sabor.
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